Me siento impotente al bajar la persiana
al dar por hecho que el día ha terminado.
Que ya no hay idas ni venidas
Ni paseos ni caídas.
Si fuera todo el tiempo así,
me desvanecería sabiendo
que no puedo batir mis alas;
que no puedo comparar lo descrito
con lo ahora percibido.
Sosteniéndome sobre unos argumentos
para mi perfectos e irrelevantes
y aun así
dando por hecho que mi cuerda no se romperá
continuo mi camino hacia el fondo de tu taza de café.
No hay comentarios:
Publicar un comentario