
Gloomy, pensaba que de verdad me querías
por eso te dejé en la estantería de encima de mi cama
para que me salvaras de todas las pesadillas de mi cabeza
No me refería a que para eliminarlas, te comieras mi cerebro
Aún así te perdono y te sigo queriendo.
Incluso te traía a la cocina
para que desayunaras conmigo
tenía mucha hambre y me comí una napolitana
Sin que te pudieras controlar por tu ansia
Te lanzaste a mi yugular
pensando que era mermelada de frambuesa
para acompañar a tu croaissant.
Gloomy, ¡siempre me malinterpretas!
La hora de comer, no es para que me comas
Si te regalo mi corazón , ¡no significa que sea para saciar tu apetito!
Aún así, me encanta que te duermas conmigo
Porque eres muy mono y suave
Cuando te acaricio y te doy de la mano,
¡no significa que te la esté ofreciendo para merendar!
Puede que cuando me quede en los huesos
Aprendas a valorarme por lo que soy y no por mis tejidos
Así podremos vivir a gusto.
Espero que no te guste el sabor de mis huesos
Para que no puedas hacer sopa con ellos.
Gloomy, ¿qué te parece si compramos un amigo?
Podríamos tener una mascota que nos hiciera felices
Proporciandote su carne cuando tengas hambre.
Así no recurrirás a mi, ni a mi sangre
Y podremos salir a pasear sin tener que matar a los niños
Cuando te pica el gusanillo.
Es perfecto, ¡te quiero Gloomy!