los cuales inconscientes atravesaban
las grietas de la tierra
que, solemnes nos rodeaban,
sin separarnos.
Dormí con ella.
Expiraron las nítidas tentaciones
tendidas en sus pestañas.
La noche fue segura
y la calma, fue tardía.
Una vez más, ignoramos.
Cantarían completas deidades
mas permanció serena,
y yo a su vez
escuchaba fragmentos de ella
hasta mañana.
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